NOS QUEDAMOS LEJOS
Durante todo un largo día viene una calle hacia mí. Los ojos miran un gallo, cresta altiva, espolones de acero en las calles callecitas dónde se junta el empedrado. Algo no hizo ruido al caer de mi cuerpo, tal vez los vicios flacos que no caben en un cajoncito de muertos.
Girabas las manos cómo yo las entiendo, nos necesitamos, nos necesitamos, será la pregunta que bajará del brillo de tu frente pendular a tus labios opuestos.
¿No hay manera de ahuecar esta hondura?... darle una forma que quepa en el alma mía dónde no se mezcle la quietud del reposo que ahoga el sosiego
Pedir socorro al agua bendita porque el sueño pródigo será castigado. Ya no deshacernos en campos amarillos de soles y trigo y acostarnos en la calle una luna de espaldas sin dejar tajos ni heridas. La docilidad el otro lado de mi no puede en un silbido siquiera
aquietar el polvo de las simetrías de las piedras.
No volveremos ya
a ser
a hacer
amigos.
Nos quedamos lejos.
Mercedes Sáenz

Preciosa Merci, cuanta vida en tu poesía- la tristeza nos recuerda que estamos vivos- La calle va hacia ti, el tema es preguntrse si uno va hacia la calle.
ResponderSuprimirUn grito existencial, diría yo. Mi abrazo, fuerte, fuerte. amelia
¡ Wuaw, Merci! Léia y me detenía ante cada frase ( vicios flacos, calles callecitas, etc. ) y se me encogía el corazón, hasta llegar al final. Estremecedor, Merci
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