jueves 26 de agosto de 2010

ARCABUCEROS

ARCABUCEROS

Niños que han sido. Nos llenaron de historias. Prolijas, intentando definir el bien y el mal dividieron la vida en ángeles azules, con rizos, tímidas sonrisas y cuerpos en los que no pudiera leerse nada malo a las buenas costumbres. A los otros les pusieron rojo y salientes- no necesitaban casco- y en vez de ágiles trompetas filosos tridentes.
Caminando las calles del norte argentino las iglesias quedan. No apuran la historia. La llave que las abre pude ser de plata y pesar medio kilo. La pila bautismal, mesita de algarrobo de trescientos años, con patas de madera nueva y una pequeña vasija. Eso es todo. Y los ángeles arcabuceros.
- Pinte aquí, niño indio. Qué vamos a ordenarnos. Ustedes los cuerpos, ellos las caras. Si hace falta, el grupo de allá, después de las tortas, se ocupará de las manos. Qué
son ángeles.
-¿Qué son ángeles?
- El ejército de Dios, niño, pero con alas.
Y allí están, detrás de unos vidrios. Atrapados por marcos de cardón, vestidos como los españoles. Las caras no coinciden con el tamaño de sus cuerpos ni el de las manos que sostienen un arcabuz.
Ejército de Dios, les dijeron. Y eran niños.
Mercedes Sáenz

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